El margen bruto solo resta el coste de producto al precio de venta. El margen real va más allá: descuenta todos los costes variables que genera un pedido, como la comisión del marketplace o la pasarela de pago, el envío, el embalaje, la publicidad necesaria para conseguir la venta y una estimación de devoluciones.
Por eso un producto con un margen bruto del 50% puede quedarse en un margen real del 15% o menos una vez se descuentan todas esas partidas. El margen real es el que de verdad determina si el negocio gana dinero con esa venta.
El IVA no forma parte de este cálculo: es dinero que recaudas por cuenta de Hacienda, no ingreso propio, así que el margen real siempre se calcula sobre el precio de venta sin IVA.